❝No sé ni qué publicar… ¿cómo le voy a decir a la IA que lo haga?❞
- Erick Avila V.
Muchos piensan que para usar inteligencia artificial hay que ser un experto en tecnología o en redacción. Pero no. Lo más importante es tener claro qué quieres comunicar.
Y sí, al principio puede ser un caos. A mí me pasaba: entre tantas ideas, videos, newsletters, inspiración por todas partes… era fácil empezar una cosa y abandonarla en cuanto aparecía otra que parecía mejor. Y eso genera frustración, porque tienes potencial, pero te falta dirección.
Con el tiempo —y con práctica, mucha prueba y error— entendí que no se trata de elegir entre una idea u otra. Se trata de canalizarlas. De construir sobre la base de una idea inicial y dejar que las nuevas aporten valor, en lugar de interrumpir el proceso.
Gracias a la IA, eso se vuelve mucho más sencillo. Hoy puedo organizar mejor mis ideas, estructurar proyectos más complejos y llevarlos a cabo de forma más rápida y eficaz. Esa evolución no solo me ha dado claridad, sino que también ha hecho que cada vez más clientes confíen en mí para guiar sus propios procesos creativos con inteligencia artificial.
Porque la IA no reemplaza tu visión. La potencia. Tú eres quien dirige el barco. La IA es el motor que te impulsa. Y si no sabes cómo decírselo, no te preocupes. Escribe como puedas, aunque sea un borrador con frases sueltas. Lo importante es empezar. Luego, con las herramientas adecuadas, eso puede convertirse en contenido que conecta, inspira o vende.
Caso real:
Hace poco, una clienta que tiene una tienda de ropa me confesó que tenía semanas queriendo publicar algo en redes… pero no sabía ni cómo empezar.
“No sé escribir”, me dijo. “Y mucho menos sabría qué decirle a una IA para que lo haga por mí”.
Lo que hicimos fue muy simple: le pedí que me contara su idea en un audio de WhatsApp, como si me lo estuviera explicando a una amiga. Nada técnico, nada perfecto. Solo su visión.
A partir de ahí, estructuramos el mensaje, definimos el tono que mejor representaba su estilo de marca —fresca, cercana y con actitud— y la IA se encargó del resto. En menos de una hora tenía tres versiones de contenido profesional, publicables y alineadas con lo que quería transmitir.
Lo mejor es que me dijo:
“No pensé que mis palabras sirvieran para algo.”
Y ahí está el punto.
La IA no hace magia sola. Pero si tú pones la chispa, ella prende el fuego. Es dar el primer paso y luego el siguiente… Cuando menos te lo piensas ya estarás acostumbrado a vivir con un asistente inteligente que te ayuda en aquellas cosas que más trabajo te puede costar… y a disfrutar del tiempo que te brinda solucionar cosas que antes te llevaban eternidades.